viernes, enero 16, 2015

Top 10: mis tebeos favoritos de 2014

Tras las series de televisión y el cine, toca finalmente repasar los títulos que más me han hecho disfrutar durante los pasados 12 meses dentro del mundo de las viñetas. Se trata de mis 10 comics favoritos publicados durante 2014 en España. Este último dato es fundamental porque si por algo se ha caracterizado el pasado año en lo que respecta a mi experiencia lectora ha sido por el salto al formato digital (tablet mediante), lo que me ha permitido seguir muchas series aún inéditas en nuestro país a su ritmo de publicación en Estados Unidos. Títulos como "Sex Criminals", "Southern Bastards", "Velvet", "Outcast" o "The Multiversity" (con el imprescindible "Pax Americana") me han hecho disfrutar tanto como cualquiera de los tebeos que haya podido leer en castellano en los últimos meses, pero he decidido dejarlos al margen de estas entradas post-Año Nuevo hasta que vean la luz en España. Estoy convencido de que muchos de ellos estarán en el futurible Top 10 comiquero que publicaré en este blog dentro de 365 días (semana arriba, semana abajo), pero hasta entonces habrá que conformarse con el aquí y el ahora.


Tampoco entran en el saco las reediciones de material previamente publicado en nuestro país. ¿Qué sentido tendría poner al "Little Nemo in Slumberland" de Winsor McCay, al "Torpedo 1936" de Bernet y Abulí o al "Miracleman" de Alan Moore El Guionista Original en lo más alto de un top elaborado en 2015? Siguiendo esa misma lógica, tebeos tan recomendables como "Planetary", "La Cosa del Pantano" de los años 80, "Predicador", "Ronin", "The Sandman", "100 Balas", "Batman: Asilo Arkham" o el reciente integral de "Blacksad" no tienen cabida, por estupendos que sean, en un listado que pretende reflejar mis preferencias dentro de la actualidad del comic en España.

Teniendo estas consideraciones en cuenta, además de la inevitable imposibilidad de leer todo cuanto a uno le gustaría, estos son los 10 tebeos que más he disfrutado de cuantos se han publicado en nuestro país a lo largo del último año:

10- Fatale


La historia de Jo, perseguida por cultos demoníacos y cortejada por hombres que han caído (literalmente) en su hechizo, permite a Ed Brubaker y Sean Phillips proseguir con su exploración de los límites del género negro, acercándolo esta vez al terror lovecraftiano tal y como antes lo habían aproximado a la temática super-heroica. La buena noticia es que el equipo creativo continúa volcando en cada página el mismo talento que en su día hizo grandes a títulos como "Sleeper" y "Criminal".


9- Los Proyectos Manhattan

 

Entre la ucronía y el delirio humorístico deambula la élite científica posterior a la Segunda Guerra Mundial (Einstein, Oppenheimer, Feynman...) en el fascinante entramado de ciencia-ficción tejido por Jonathan Hickman a los guiones y Nick Pitarra sobre el tablero de dibujo. Universos paralelos, alienígenas, inteligencias artificiales que gobiernan el mundo libre y perros astronautas parlantes son algunos de los elementos con los que el siempre ambicioso guionista de "Este del Oeste" puebla la Guerra Fría más marciana del Noveno Arte.


8- The League of Extraordinary Gentlemen: Dossier Negro


El capítulo inédito de los extraordinarios caballeros ideados por Alan Moore y Kevin O'Neill sirve como enlace entre aquel segundo volumen, más ligero, que enfrentaba a Mina Murray, Allan Quatermain y compañía con los marcianos beligerantes de H.G.Wells y el discutido y ambicioso "Century" (que posiblemente ahora cobre más sentido para el lector español). El "Dossier Negro" es una obra densa y formalmente ecléctica (fragmentos en prosa, tiras propagandísticas, escenas teatrales...) donde el barbudo de Norhampton da rienda suelta a su infinita sapiencia literaria, conectando a Robert E. Howard con Ian Fleming, a H.P. Lovecraft con George Orwell o a William Shakespeare con los experimentales escritores beatnik... entre otros cientos de referencias. En sus sucesivas entregas, La Liga ha pasado de ser un excelente comic de aventuras a convertirse en un trabajo de tesis sobre la metaficción literaria, y este "Dossier Negro" es su particular "Silmarillion".


7- Trillium


La última historia de amor del universo, escrita y dibujada por Jeff Lemire, supone un ejercicio de atrevimiento narrativo que en su edición española a cargo de ECC se vio enturbiado por un remontaje de viñetas y páginas que lo aleja de las pretensiones experimentales de su autor. Aún así, el melancólico tono intimista y el personal trazo de Lemire se mantienen como grandes valores de esta romántica odisea en el espacio.

(Puedes leer el artículo que escribí para la edición española de "Trillium" en ESTE ENLACE).


6- Caballero Luna: De entre los muertos


La actual Marvel Comics está haciendo muchas cosas mal (lo de los eventos cada 6 meses, o menos, me parece un cachondeo), pero también unas cuantas bien. De entre todas ellas, la mejor es la oportunidad que se le está dando a personajes con un perfil medio/bajo (en términos de popularidad) para destacar cualitativamente gracias a equipos creativos de lujo, capaces de otorgar un plus de personalidad y talento a conceptos tan viejos como la propia industria. A los exitosos (en cuanto a crítica) "Ojo de Halcón" de Fraction y Aja y "Daredevil" de Waid y Samnee se sumó en 2014 una nueva encarnación del Puño de Konshu. Durante seis números autoconclusivos y totalmente autocontenidos (no hace falta haber leído jamás nada del personaje y, mejor aún, van totalmente a su bola respecto al resto del Universo Marvel), Warren Ellis demuestra (como ya hiciese en "Planetary" o "Global Frecuency") que el formato de 24 páginas sigue siendo óptimo para la publicación de aventuras super-heroicas... por mucho que en esta ocasión lo único estrictamente super-heroico del tebeo sea la capa de su protagonista. El elegante dibujo de Declan Shalvey realza las virtudes de los guiones de Ellis, logrando que esta rara avis dentro de la (supuesta) Casa de las Ideas se postule como uno de mis imprescindibles del año. Qué pena que ambos autores abandonen el barco tras estos primeros seis números: el nuevo "Caballero Luna" es el tipo de serie que uno estaría feliz de poder comprar cada mes durante el resto de su vida.


5- Zero


La misma recuperación del formato comic-book de 24 páginas de la que hace gala "Caballero Luna" es la que impulsa las inmejorables sensaciones que el primer tomo recopilatorio de "Zero" le deja a uno en el cuerpo, con el valor añadido de que en este caso cada episodio viene ilustrado por un dibujante distinto. A los guiones se encuentra Ales Kot, recogiendo el testigo de Warren Ellis en "Planetary" y "Global Frecuency" y de Ed Brubaker en "Sleeper" para narrarnos en clave de ciencia-ficción la historia del super-espía genéticamente mejorado y cibernéticamente modificado que cambiará el curso de la Historia. Un comic que no inventa la rueda, pero que la hace rodar de maravilla.


4- Battling Boy


Paul Pope apuesta fuerte por un regreso al desenfado infantil/juvenil y al sentido de la maravilla de la Edad de Plata del comic estadounidense en este proyecto, que arrancó como revitalización del "Kamandi" de Jack Kirby y por el camino encontró una voz autoral propia. Las aventuras del mamporrero niño-dios han tenido, también en 2014, un complemento ideal en el spin-off "El momento de Aurora West", escrito por el propio Pope en colaboración con el guionista J.T. Petty y dibujado por el artista gallego David Rubín.

(Puedes leer una reseña más extensa de "Battling Boy" haciendo click AQUÍ).


3- Saga


La novela-(gráfica)-río sobre el amor en tiempos de guerra interplanetaria escrita por Brian K. Vaughan e ilustrada por Fiona Staples alcanzó en sus capítulos tercero y cuarto, los publicados en 2014, nuevas cotas de picante osadía y diversión galáctica en estado puro. Si en un momento dado aposté a que la serie decaería tras su potente arranque, ahora me trago alegremente mis palabras al asegurar que cada nuevo volumen de "Saga" me parece mejor que el anterior. Esperemos que, tal y como ha prometido su guionista, la alegría dure muchos años más.

(Puedes leer una reseña más completa sobre "Saga" en ESTE ENLACE. De todos modos, desde que escribí aquellas líneas hasta ahora mi afición por la serie ha crecido: el cuarto tomo, publicado en diciembre, ha sido buenísimo...).


2- Locke & Key


Panini editó a mediados de año el sexto volumen de "Locke & Key" con el que concluyen las aventuras fantásticas de la familia Locke, narradas por el guionista Joe Hill y el dibujante Gabriel Rodríguez. Pese a la dificultad de mantener el altísimo nivel esgrimido en las anteriores entregas (el quinto tomo, "Trabajos de relojería", fue la repanocha), el equipo creativo se las ingenió para cerrar todas las tramas y misterios con una coherencia y una pegada emocional difíciles de encontrar en series de largo recorrido: tras 5 años de andadura editorial, "Alfa y Omega" es el colofón soñado para una serie redonda.

(Puedes leer una reseña más extensa sobre "Locke & Key" siguiendo ESTE ENLACE).

 
1- Aama 4: Serás maravillosa, hija mía


La publicación del cuarto volumen de "Aama" permite al fin leer de forma completa el último trabajo de Frederik Peeters y redescubrir la misma sensibilidad y cuidado por la creación de personajes que ya habían convertido a "Píldoras azules" y "Lupus" (posiblemente sus obras como autor completo más recordadas) en sendos clásicos inmediatos de la BD francobelga, unidos aquí a un sentido de la espectacularidad digno del mejor blockbuster de ciencia-ficción. "Aama" supone un reencuentro con las obsesiones habituales de Peeters (las responsabilidades de la paternidad, el onirismo y la exploración del subconsciente, la relación entre medicina/cuerpo/mente, la necesidad de escapar del pensamiento único de la sociedad actual) reformuladas en una sinergia de influencias estéticas y conceptuales que incluyen a Jodorowsky y Moebius, a Hayao Miyazaki, a Charles Burns y a Katsuhiro Otomo. "Aama" es un nuevo paso de gigante en la trayectoria del que hoy en día es, en mi nada modesta pero siempre discutible opinión, el guionista y dibujante más talentoso del comic europeo, y uno de los 3 ó 4 autores que actualmente más me interesan del tebeo mundial.


Este año me ha resultado especialmente difícil ceñirme a tan sólo 10 títulos, y me ha costado dejar fuera algunos tebeos que merecen al menos una mención. Es el caso del "Astro City" de Busiek, Ross y Anderson, "Nowhere Men" de Stephenson y Bellegarde, "Seconds" de Bryan Lee O'Malley, "Sam Zabel y la pluma mágica" de Dylan Horrocks, "Tyler Cross: Rio Bravo" de Nury y Brüno, "Parker: Matadero" de Darwyn Cooke, "Invencible" de Kirkman y Ottley, "Green Arrow" de Lemire y Sorrentino, "Este del Oeste" de Hickman y Dragotta o los ya mentados "Ojo de Halcón" y "Daredevil".

En el terreno de las decepciones, la palma se la llevan Jason Aaron y Rick Remender en su faceta más comercial: el "Thor" del primero y los "Imposibles Vengadores" y el "Capitán América" del segundo tuvieron un arranque muy prometedor en 2013, pero sus últimas entregas han sido de una mediocridad descorazonadora. Está claro que ambos escritores rinden mucho mejor cuando se los deja a sus anchas, en cabeceras de creación propia como las que actualmente desarrollan para Image Comics. Algo que, en realidad, es perfectamente extensible a la inmensa mayoría de guionistas actuales en lengua inglesa.

miércoles, enero 07, 2015

Top 10: mis películas favoritas de 2014

2014 ha sido, para mí, un buen año de cine. Quizás no ha habido ninguna película que merezca la calificación de obra maestra (apelativo que suele venderse barato en internet y en algunos medios especializados, con el consiguiente hype y la posterior decepción), pero sí un puñado de títulos buenos e incluso muy buenos que merecen ser recordados y recomendados. La incapacidad (por horarios, básicamente) de ir a las salas tanto como me hubiera apetecido se ha saldado, por un lado, con un aumento considerable de los visionados domésticos (televisor, portátil, tablet) y, por el otro, con la inevitable imposibilidad de ver todos los estrenos que me hubiese gustado (esto ocurre todos los años, claro, pero en 2014 más que nunca antes).


Así, hay un montón de cintas estrenadas en nuestro país a lo largo del pasado año que aún no he tenido ocasión de ver. Por citar las que más me apetecen: "Big Hero 6", "El Hobbit: la batalla de los cinco ejércitos", "Enemy", "El congreso", "Ida", "Orígenes", "Nueva vida en Nueva York", "El sueño de Ellis", "Locke", "Coherence", "Magical girl", "El Niño", "Predestination"... Con el tiempo iré tachando estos y otros títulos de mi lista de pelis pendientes y este Top 10 que ahora presento quedará configurado, estoy seguro, de un modo distinto. Pero eso, por supuesto, también es algo que termina sucediendo todos los años.

Aquí tenéis las que son, a día de hoy, mis 10 cintas favoritas estrenadas en España a lo largo de 2014:

10- Dallas Buyers Club


Más allá de las soberbias y oscarizadas interpretaciones de Jared Leto y Matthew McConaughey (que hizo un 2014 ES-PEC-TA-CU-LAR: estaba en lo más alto de mis series favoritas del año y volveréis a verlo un par de veces más en este Top), "Dallas Buyers Club" es un emocionante, divertido y honesto canto a la vida. Tiene la inmensa virtud de oler a premio casi sin pretenderlo, de ser recomendable para todo tipo de públicos sin hacer concesiones y de lograr que pasemos de la sonrisa al quebranto sin solución de continuidad. Resulta curioso que, no siendo mi cinta favorita del año, no se me ocurra absolutamente nada malo que decir de ella. A eso yo lo llamo un éxito total.


9- Her


Libre de la excentricidad intelectual del guionista Charlie Kaufman, Spike Jonze parece haber encontrado (como ya se vio en "Donde viven los monstruos") un nuevo pulso emocional en su cine. Su última película es una exploración tierna y profunda no sólo de la relación del ser humano con la tecnología, sino también (y sobre todo) de la naturaleza intangible de los sentimientos. Pero no dejes que esta descripción tan pomposa te engañe: "Her" es una cinta cargada de trascendencia y humanidad articulada de un modo sencillo y divertido. La película romántica que enamoraría a Charlie Brooker.


8- Relatos salvajes


“Relatos salvajes” es una antología compuesta por seis historias de inspiración directa (y confesa) en los “Cuentos asombrosos” de Steven Spielberg... aunque yo les veo más parecido con las “Historias negras” que Enrique S. Abulí y Jordi Bernet publicaron en comic durante tres lustros. Venganzas, celos, corrupción y estallidos (más o menos) irracionales de violencia se dan la mano en estos relatos que elevan los roces del día a día a la quintaesencia de la mala baba y el humor negro. En el corazón (podrido) del conjunto laten realidades tristemente cotidianas como la desigualdad de clases, los tortuosos caminos de la burocracia y todas esa ridículas convenciones sociales que nos impiden ver lo que en realidad somos: animales salvajes disfrazados con traje y corbata.


7 / 6 - Guardianes de la Galaxia / Capitán América: el Soldado de Invierno


Si de algo puede presumir 2014 es de haber sido un buen año para las adaptaciones de tebeos Marvel al cine. No sólo la Fox recuperó la dignidad perdida, entregando una de las mejores cintas de la franquicia mutante ("X-Men: Días del futuro pasado", a la altura de "X-2"), sino que la propia Marvel Studios estrenó dos films que compiten con "Los Vengadores" por el podio de mejor adaptación de un comic de la compañía a la gran pantalla. De hecho, me resulta tan complicado decidirme entre una (descacharrante comedia galáctica con inesperados estallidos de lirismo) y otra (trepidante thriller de acción y espionaje de la vieja escuela), que al final me ha parecido apropiado dejarlo en empate. Los que ganamos, seguro, somos los espectadores ávidos de cine palomitero de calidad.

(La reseña completa de "Capitán América: el Soldado de Invierno" está POR AQUÍ; la de "Guardianes de la Galaxia", POR ACÁ).


5- Perdida


Si uno se fía del planteamiento inicial de “Perdida” corre el riesgo de confundir el décimo largometraje de David Fincher con un thriller más o menos convencional de “esposa desaparecida y marido sospechoso”, bordeando temerariamente el telefilm de sobremesa. Es necesario confiar en el preciso libreto escrito por Gillian Flynn (autora de la exitosa novela en que se basa) para ir descubriendo, a medida que el metraje avanza, la implacable sátira sobre la vida conyugal, los medios de (des)información y la imagen pública en la era de las redes sociales que la película propone. Fincher, cada vez más convencido del poder del encuadre y, sobre todo, de la edición, se olvida de los exhibicionistas movimientos de cámara de “El club de la lucha” y “La habitación del pánico” para entregar uno de sus trabajos más sobrios y milimétricamente montados. No siendo la mejor película del realizador, el resultado es igualmente hipnótico y apasionante: una mezcla de misterio y humor negro (muy sutil, no creo que todo el mundo le pille la gracia al asunto) que supone un nuevo éxito cualitativo en la filmografía de mi director en activo preferido (junto con Paul Thomas Anderson y Martin Scorsese).


4- El Gran Hotel Budapest


Resulta difícil hacer justicia en una reseña vocacionalmente breve (como ésta) al incesante despliegue de imaginación, talento y puro ingenio que se sucede ininterrumpidamente durante los fugaces 100 minutos en los que “El Gran Hotel Budapest” consigue mantener al espectador con una constante sonrisa dibujada en la cara, cuando no le arranca una sonora carcajada. Su genuino sabor aventurero, más presente aquí que en ninguna otra cinta previa del director Wes Anderson, conecta además con los iconos del tebeo francobelga, pasándolos por el tamiz de aquel Ernst Lubitsch capaz de reírse de los totalitarismos sin caer en el error de banalizarlos. Aunque hay que tener en cuenta, por supuesto, que el abajo firmante es un apologista confeso de Anderson, consciente pese a todo de que los infinitos travelings laterales, los encuadres meticulosamente simétricos, la estética vintage de colores estridentes, el delicioso gusto musical y el melancólico humorismo del director de “Academia Rushmore” no son plato del gusto de todos.

(Puedes leer mi reseña completa de "El Gran Hotel Budapest" AQUÍ MISMO).


3- El amanecer del planeta de los simios


Desde el prodigioso arranque, deudor tanto del segmento prehistórico de "2001: una odisea en el espacio" de Stanley Kubrick como de los apuntes pseudo-documentales del "Apocalypto" de Mel Gibson, la identificación del espectador con el primate protagonista de "El amanecer del planeta de los simios" es total. El desmoronamiento del reino de Caesar es un reflejo (simplificado, sí, pero dolorosamente obvio) del devenir intrínseco a toda sociedad humana; una alegoría animal tan contundente como lo fue en su momento la sublevación agraria de George Orwell. Al igual que en el clásico literario de 1945, "Rebelión en la granja", la evolución social de los animales protagonistas los acerca inexorablemente a posturas peligrosamente humanas. El mensaje no podría ser más pesimista: una creciente complejidad socio-política genera luchas de poder y derramamiento de sangre. Cuando dos culturas, dos ideologías, dos pueblos coinciden en el mismo palmo de tierra, la respuesta instintiva, el impulso más básico, es aplastar al otro. Morir, matar y morir matando. Que un blockbuster de acción y ciencia-ficción de 170 millones de dólares plantee esta clase de dilemas políticos, sociales y ecológicos con la brillantez con que lo hace "El amanecer del planeta de los simios" me resulta prácticamente milagroso.

(Reseña completa de la película en ESTE ENLACE).


2- Interstellar


Quienes llevan años criticando la ausencia de sentimiento en el cine de Christopher Nolan tendrán que envainársela tras el estreno de “Interstellar”. Contra todo pronóstico, el homérico viaje espacial de Matthew McConaughey te golpea emocionalmente como un tren de mercancías. Puede que el cosmos sea un erial frío y desolado, pero lo que late en las entrañas del film es algo mucho más cálido y humano: el sacrificio infinito, como el universo, que un padre puede llegar a hacer por sus hijos. El gélido trabalenguas espacio-temporal que Nolan pone en boca de Michael Caine tiene su reverso más visceral en la defensa que el personaje de Anne Hathaway hace del amor como variable cuántica, y lo que uno acaba llevándose a casa al terminar la película no es tanto el hiperbólico ejercicio de supervivencia en gravedad cero (que sí, es fascinante e hipnótico) como el drama de un padre destinado a perder a sus hijos para poder asegurarles un futuro. Eso es algo con lo que cualquiera puede conectar (cualquiera que quiera un poco a su familia y trate de imaginarse lo que supondría tener que renunciar a ella para siempre), y es de ahí precisamente de donde emana la fuerza gravitacional que mantiene a la última propuesta de Nolan con los pies bien pegados a la Tierra (metafóricamente hablando) y al espectador con la mandíbula apretada y los ojos vidriosos durante las casi tres horas de metraje.

(Reseña completa de "Interstellar" haciendo click AQUÍ).


1- El lobo de Wall Street


Las aventuras químicas y sexuales de Jordan Belfort poseen el atractivo irresistible de un cruce entre el “Wall Street” de Oliver Stone y una de esas películas norteamericanas de universitarios salidos (“American Pie” y derivados), todo ello escrito por la gruesa pluma de Seth McFarlane, el creador de “Padre de familia”Paradigmático de todos los aciertos y excesos del film resulta el titánico esfuerzo interpretativo de un Leonardo DiCaprio histriónico y desatado, a medio camino entre su sádico personaje en “Django desencadenado” y el trabajo corporal del maestro del slapstick Jim Carrey (y a la descacharrante escena del Club de Campo me remito). Si alguna vez dudé de la vis cómica del protagonista de “El gran Gatsby”, me trago alegremente mis palabras y pido una segunda ración. Supongo que a estas alturas nadie espera que la última película de Martin Scorsese vaya a ser la mejor de su carrera: decir que “El lobo de Wall Street” mantiene el nivel de la filmografía previa del realizador italoamericano me parece una razón más que suficiente para recomendarla a todo aquél que busque una comedia salvaje carente de moralejas hipócritas y un ejercicio exuberante de narrativa cinematográfica y talento interpretativo.

(Puedes leer mi reseña completa de la película pinchando AQUÍ).


De lo que se ha quedado fuera, me gustaría otorgar una mención especial a "Boyhood" de Richard Linklater, "Philomena" de Stephen Frears y "A propósito de Llewyn Davis" de los hermanos Coen: cualquiera de las tres podría haber formado parte del Top 10 (y posiblemente así habría sucedido si mi humor fuese otro esta mañana). "Cómo entrenar a tu dragón 2", "La isla mínima", "Rompenieves" y la mentada "X-Men: Días del futuro pasado" se quedan un poco más abajo (y no necesariamente en ese orden), pero también me han dejado un estupendo sabor de boca y justo es reconocérselo.

En el terreno de las decepciones la palma se la llevan "El viento se levanta" (que no es mala, pero la esperaba con unas expectativas inmensas), "Big bad wolves" (que llegó ensalzada por Tarantino y me aburrió bastante) y "La gran estafa americana" (hypeada hasta el infinito en la carrera por los Oscars). Con todo, cualquiera de las tres está a años luz, cualitativamente hablando, de bodriazos como "Amazing Spider-Man 2: el poder de Electro", "Ninja Turtles", "Drácula, la leyenda jamás contada" o el infame remake de "Robocop". No obstante, el premio a la peor película de 2014 (y de la década, si me apuráis) se lo llevan Michael Bay y "Transformers: La era de la extinción": las tres horas más estúpidas (¡y caras!) de la historia del cine.

jueves, enero 01, 2015

Top 5: mis series de televisión favoritas de 2014

Pocas tradiciones navideñas siguen aún vigentes en mi vida. La hostelería no sabe de festivos y este año tampoco he podido disfrutar ni de la Nochebuena ni de la Nochevieja en familia. Por suerte, una de las pocas tradiciones que sí puedo permitirme es la de las listas con mis títulos favoritos del año que se nos va; ejercicio recopilatorio tan efímero y fútil como divertido.

Por primera vez en tantos años de Abismo, paso de la música. Llevo todo el 2014 pasando, en realidad. Podéis atestiguarlo echando un vistazo a las escasas entradas sobre música publicadas en los últimos meses por estos lares. Estoy absolutamente descolgado de la actualidad musical porque a) antes invertía mucho tiempo trabajando a solas en mi estudio, con mi discos (nuevos y no tan nuevos) puestos todo el rato, y ahora me veo obligado a convivir con el infame hilo musical del curro, y b) salvo contadas excepciones, cada vez que he intentado acercarme a un disco o a un grupo nuevos me ha dado una pereza mayúscula y he acabado volviendo al cómodo terreno conocido. Las bandas que ya me gustaban y que han sacado álbum en 2014 me han dejado indiferente. De los artistas y formaciones de nuevo cuño, sólo encuentro palabras amables para Royal Blood y su debut homónimo, que me ha hecho pasar algunos buenos ratos durante este último otoño. Así que esta vez no hay Top 10 con mis discos favoritos. Ya veremos si 2015 se porta algo mejor en el terreno musical.

Para compensarlo, añado nueva categoría a mis listas de Año Nuevo. Tímidamente: un top 5 con las series que más he disfrutado en los últimos 12 meses. Es una lista con mejores intenciones que argumentos, ya que faltan muchos títulos importantes con los que, sin embargo, aún no he conseguido ponerme al día a estas alturas. Tengo todavía pendientes de visionado (aunque algunas se emitieron hace un montón de meses) las entregas de 2014 de “House of Cards”, “Mad Men”, “American Horror Story”, “Girls”, “Utopia”, “Sherlock” y “Juego de Tronos”, y también otros títulos estrenados el año pasado como “Fargo”, “1864”, “Sonic Highways”, “The Affair” o “Transparent” que tienen muy buena pinta. Y luego están esas otras series aún en curso que todavía no he empezado y que en algún momento me gustaría visionar: “Shameless”, “The Good Wife”, “Peaky Blinders”, “Vikings”...


¿Cuándo conseguiré ponerme al día con mis series pendientes? ¿Nunca, tal vez? Lo importante es, en realidad, aprovechar la excusa para hablar de buena televisión y recomendar cinco series que en 2014 han puesto el nivel catódico, una vez más, por las nubes. Ahí vamos:

5 - Orange is the New Black (Temporada 2)


Después de una primera entrega divertidísima, “OITNB” tuvo el acierto de diluir en su segunda temporada el protagonismo antes concentrado en el personaje de Piper Chapman. La coralidad resultante hizo aún más entretenido el día a día de las reclusas de la penitenciaría de Litchfield, con las que a estas alturas uno ya ha empatizado hasta altos niveles emocionales: “OITNB” te hace reír, te hace reflexionar (casi sin que te des cuenta) sobre algunos espinosos temas sociales y te conmueve (capítulo sí y capítulo también) con los dramas de estas supervivientes oprimidas por el sistema.

(Puedes leer una reseña más completa haciendo click AQUÍ).


4 - Hannibal (Temporada 2)


El estupendo cliffhanger con el que concluía la primera temporada de "Hannibal" evolucionó, en su (muy superior) segunda entrega, en una situación inédita en las versiones literaria y cinematográfica de las correrías del caníbal creado por Thomas Harris. El Dr. Lecter interpretado por Mads Mikkelsen y el agente especial Will Graham encarnado por Hugh Dancy ya se han convertido, para un servidor, en las versiones definitivas de ambos personajes, y sus turbadoras desventuras en el retorcido infierno culinario cocinado por el showrunner Bryan Fuller me fascinan, repugnan e hipnotizan por igual. Un menú sangriento no apto para todos los paladares.

3 - Boardwalk Empire (Temporada 5)


El político y gángster (¿no es un poco lo mismo, hoy en día?) Enoch "Nucky" Thompson, inolvidable Steve Buscemi, se despidió de su audiencia en una quinta temporada breve (sólo 8 capítulos), introspectiva y crepuscular en la que Terence Winter y su equipo de guionistas dieron un doble salto temporal: seis años hacia delante respecto a la cuarta temporada, mostrándonos los últimos días de la Prohibición, y varias décadas hacia atrás, narrando la infancia y juventud del protagonista. Los extremos se tocan en un todo circular que, no siendo mi entrega favorita de la serie (ésas serían la segunda y la cuarta), sirve como excelente punto y final a uno de los mejores títulos catódicos de todos los tiempos (en mi nada modesta pero siempre discutible opinión). La pena es que hayan pasado ya cinco años desde el estreno de "Boardwalk Empire" y que aún queden tantos espectadores sin saber que se han perdido algo tan grande como "Los Soprano", "Breaking Bad" o "Mad Men".

(Puedes leer mis reseñas de la primera y segunda temporadas de "Boardwalk Empire" haciendo click AQUÍ y AQUÍ).


2 - The Knick (Temporada 1)


"The Knick" ha sido una sorpresa mayúscula, por aparecer casi de tapadillo y en una cadena filial de la HBO (Cinemax), y por estar dirigida en sus diez episodios por Steven Soderbergh en el que ya es, para mí, el mejor trabajo de toda su carrera. Las atrevidas formas del cine contemporáneo (textura digital de la imagen, largos planos secuencia con cámara al hombro, hipnótica música electrónica) contrastan con el ambiente médico de principios del siglo XX en el que el jefe de cirujía del hospital Knickerbocker, John Thackery, fuerza al máximo los límites éticos de su profesión mientras cae en un infierno de adicciones y frustración. Todo ello envuelto en la cruda representación de una sociedad machista, xenófoba y puritana y salpicado por una escenas de quirófano tan explícitas como turbadoras. La guinda al pastel la pone la excelente interpretación del mejor Clive Owen que un servidor recuerde. Canela fina.


1 - True Detective (Temporada 1)


Si ha habido una serie que me haya enamorado en 2014 sin duda ha sido ésta. Los ocho episodios escritos por Nic Pizzolatto y dirigidos por Cary Joji Fukunaga lo tienen todo: un guión con una estructura compleja y unos diálogos magistrales, unos personajes (Rust Cohle y Marty Hart) que enganchan desde los primeros minutos, una puesta en escena que ya quisieran para sí el 90% de las películas que se estrenan en cine, dos interpretaciones protagonistas que se salen de las escalas y un plano secuencia (al final del capítulo 4) capaz de justificar por sí solo esta mirada al abismo existencial que (como todo buen abismo que se precie) le devuelve a uno la mirada. Para mí, la primera entrega de "True Detective" es el producto televisivo perfecto. Lo que traiga consigo la segunda será, por supuesto, otro cantar.

(Puedes leer una reseña más completa haciendo click AQUÍ).


"The Newsroom" se ha quedado fuera del listado, muy a mi pesar, porque sólo he visto los dos primeros episodios de su tercera temporada: si tuviera que juzgarla por este par de capítulos le otorgaría un sitio en el top 5 sin dudarlo, pero aún me restan otros cuatro para el final y no sería la primera vez que Sorkin se queda a las puertas de la gloria por no saber rematar la faena. Me gustaría además hacer una mención especial a la quinta temporada de “The Walking Dead”, que sigue mejorando a cada año que pasa, después de tocar fondo en su segunda temporada y levantar sorprendentemente el vuelo a partir de la tercera: los zombies de Robert Kirkman viven un momento dulce en la pequeña pantalla. Algo más abajo han quedado las primeras entregas de “Marco Polo” y “Penny Dreadful”: productos con una puesta en escena espectacular y altísimos valores de producción a los que les ha faltado, quizás, esa chispa de excelencia en el terreno dramático que separa a las buenas series de las grandes series. Por otro lado, también toca confesar la irrupción en mi dieta catódica de dos guilty pleasures tebeísticos difícilmente defendibles: se trata de “Gotham” y “The Flash”, series de calidad dudosa (cuando no directamente malas) que me gusta ver por razones que no alcanzo a comprender. “People are strange”, que decía Jim Morrison.

viernes, noviembre 28, 2014

La terrible simetría de "Pax Americana"

"The Multiversity" es el gran proyecto actual de Grant Morrison: una serie formada por 8 one-shots, cada uno ambientado en un universo alternativo de los 52 que conforman el multiverso de DC Comics, más otros dos episodios de apertura y cierre (denominados "The Multiversity #0" y "The Multiversity #1") que ejercen de vínculo entre el resto de cabeceras. Cada título está dibujado por un artista distinto y se basa en diferentes personajes o familias de la editorial. Es una estructura que parece gustar a Morrison, similar a la empleada por el escocés en "Los 7 Soldados de la Victoria", y destinada a expandir las posibilidades creativas de la compañía y llamar la atención del lector sobre personajes menos conocidos que posteriormente podrían ser desarrollados en forma de series regulares o limitadas por diferentes guionistas. Morrison afronta el proyecto con gran libertad creativa, manteniendo sus filias y obsesiones (con el metalenguaje por bandera) muy presentes en todo momento. En EE.UU. han aparecido ya cuatro entregas de "The Multiversity": el número 0 (del que escribí por aquí unas primeras impresiones) y los dedicados a la Sociedad de Super-Héroes de Tierra-20 (una versión al estilo años 40 de la Sociedad de la Justicia), a la próxima generación de super-héroes de Tierra-16 (hijos de los actuales integrantes de la Liga de la Justicia) y a Pax Americana, el grupo formado por los personajes que DC compró a Charlton Comics en 1983 y en los que Alan Moore y Dave Gibbons se inspiraron para realizar "Watchmen".

Portada del one-shot "The Multiversity: Pax Americana".

La versión más o menos oficial afirma que el planteamiento inicial de "Watchmen" que Moore presentó a DC a mediados de los 80 era demasiado radical y chocaba con el plan que la editorial tenía para integrar a los personajes de Charlton en su continuidad. No es de extrañar, teniendo en cuenta que tras los 12 números planificados por el barbudo de Northampton muchas de las recientes adquisiciones de la compañía resultarían inutilizables. Por eso mismo Moore y Gibbons acabaron desarrollando sus propias versiones de aquellos personajes: The Question se convirtió en Rorschach, el Captain Atom pasó a ser el Dr. Manhattan, Blue Beetle fue rebautizado para lo ocasión como Nite Owl/Búho Nocturno, Nightshade se transformó en Silk Spectre/Espectro de Seda, Thunderbolt se reencarnó en Ozymandias y Peacemaker se convirtió en Comedian/El Comediante.

Primera reunión de los Crimebusters en las páginas de "Watchmen".

En "Pax Americana" Morrison se reúne con uno de los dibujantes que mejor ha comprendido y plasmado en viñetas el imaginario del guionista, Frank Quitely, con quien ya había colaborado (con resultados superlativos) en obras como "Flex Mentallo", "Los Invisibles", "WE3", "New X-Men", "Batman y Robin" y "All-Star Superman". Juntos, Morrison y Quitely desarrollan en apenas 40 páginas su particular reimaginación de "Watchmen" empleando los personajes que Moore y Gibbons tuvieron que descartar en los 80 por imposición de DC Comics. El resultado, advierto de antemano, es una de las grapas unitarias más fascinantes que un servidor haya leído en años.

Primera reunión de la Liga de la Justicia en las páginas de "Pax Americana".

(WARNING! A continuación voy a meterme a saco en los entresijos narrativos de "Pax Americana", desvelando por el camino algunas de sus claves argumentales. Quien quiera llegar "virgen" a una primera lectura del tebeo debería pasar del resto de esta entrada).

A tenor de lo leído hasta ahora, "Pax Americana" va bastante a su bola dentro del gran fresco conformado por "The Multiversity". Más allá de la aparición de ese comic-book encantado que en un momento u otro sale en todos los números (hasta ahora) del proyecto, ni la gran amenaza cósmica que servía de leit-motiv en "The Multiversity #0" ni las constantes menciones a tierras alternativas que sí eran importantes en los otros títulos hacen aquí acto de presencia de forma explícita. De hecho, para leer "Pax Americana" no es necesario haber seguido de cerca lo narrado en anteriores entregas de "The Multiversity". Lo que sí es absolutamente indispensable para captar aunque sea una mínima parte de sus intenciones es tener un conocimiento bastante preciso del trabajo de Moore y Gibbons en "Watchmen".

Richard Nixon en una viñeta de "Watchmen".

Las similitudes entre "Pax Americana" y "Watchmen" existen tanto en el plano argumental (el qué) como en el formal (el cómo). Empiezan en el propio contexto en que se desarrolla la historia: unos EE.UU. donde el último presidente electo no es el que conocemos. En "Watchmen" asistimos a una nueva legislatura de Richard Nixon en pleno 1985. En "Pax Americana" el presidente que sucede a George W. Bush en 2008 no es Obama sino Harley, víctima del asesinato que abre el tebeo, en claro paralelismo con la muerte del Comediante en la obra de Moore y Gibbons. La eliminación del presidente Harley tiene ecos evidentes del enigmático crimen cometido en Dallas contra JFK en 1963. Serán precisamente las palabras de Kennedy las que cierren el comic en sus últimas páginas.

George W. Bush (a la izquierda) en una viñeta de "Pax Americana".

Hay infinidad de guiños visuales a "Watchmen" en las páginas de "Pax Americana": desde el cartel anunciando la colonia creada por Nightshade (referencia inequívoca a la Nostalgia de Veidt que usaba Laurie Juspeczyk) hasta la construcción de una fortaleza mediante la manipulación de la materia por parte de Captain Atom, pasando por la visita de Nightshade a su madre, una ex-heroína retirada.

The Question caminando junto a un anuncio de Future Bomb, la fragancia creada por Nightshade.

Un frasco de Nostalgia, la colonia creada por Adrian Veidt, en la portada del número 9 de "Watchmen".

En "Pax Americana", Captain Atom construye de la nada tres torres en la Zona Cero del World Trade Center.

En Watchmen el Dr. Manhattan erige en Marte su personal fortaleza de la soledad.

Izquierda: Nightshade visita a su madre en "Pax Americana". Derecha: Espectro de Seda hace lo propio en "Watchmen".

Al igual que ocurre en cada capítulo de los 12 que conforman "Watchmen", "Pax Americana" contiene una cita (del poeta neoyorkino Delmore Schwartz en este caso) alusiva a los efectos del tiempo y de la que se extraen las palabras que ejercen de título para el episodio ("In which we burn"). En "Watchmen" estas referencias literarias o musicales se encontraban en la última viñeta de la última página de cada número. En "Pax Americana" la cita de Schwartz está en la portada, cuya ilustración se corresponde (tal y como ocurría en la maxiserie dibujada por Gibbons) con la primera viñeta de la primera página del tebeo.

Detalle de la portada de "Pax Americana" con la cita de Schwartz.

Página 4 de "Pax Americana" con el titulo del capítulo.

Las páginas de "Watchmen" estaban estructuradas sobre una plantilla rígida de 3x3 viñetas que podían combinarse para formar cuadros mayores, pero que respetaban las líneas principales de esa cuadrícula. En "Pax Americana" la cuadrícula es prácticamente siempre de 4x4, permitiendo esas mismas asociaciones para crear viñetas de mayor (o menor) tamaño.

Ejemplo de cuadrícula de 3x3 en una página de "Watchmen".

Ejemplo de cuadrícula de 4x4 en una página de "Pax Americana".

Sin embargo, hay tres planchas en las que no se respeta esta disposición de 4x4: son las páginas 6, 28 y 36. Las dos primeras son, con certeza, pequeñas traiciones perpetradas por Quitely para poder amoldar la narración a la página manteniendo el ritmo que el dibujante quería imprimir a cada escena: no molesta en absoluto, y además resulta que en ambos casos Quitely nos regala unos fabulosos travelings alla Winsor McCay que recuerdan (sobre todo el primero) a anteriores colaboraciones del dibujante con Morrison.

Descenso de escaleras en la página 6 de "Pax Americana".

Descenso de escaleras en una doble página del número 5 de "All-Star Superman".

Hay un montón de travelings en "Pax Americana". En ocasiones más de uno por página. Junto con el zoom (a veces con leves variaciones de ángulo) y los omnipresentes flashbacks y flashforwads, se trata del recurso narrativo más empleado por Morrison y Quitely en el tebeo. En ocasiones estos travelings acompañan al movimiento de uno o varios personajes por la escena; otras veces guían la vista del lector por un escenario en donde los personajes permanecen fijos. Es un recurso con más de un siglo de antigüedad, pero  a mí me sigue pareciendo no sólo increíblemente moderno, sino también una forma elegantísima de solucionar la cantidad de escenas puramente dialogadas que contiene "Pax Americana" (un comic con poca acción, en realidad, para los estándares habituales del género super-heroico).

El clásico traveling de la escalera en el "Little Nemo in Slumberland" de McCay.

Traveling para un ascenso de escalera en "Pax Americana".

Las páginas 12 y 13 suponen el ejemplo más exhaustivo de lo que ambos autores pueden lograr empleando los recursos antes mencionados (traveling y saltos temporales) en una misma escena. Esta doble página narra tres momentos distintos de la historia de "Pax Americana" que tienen lugar en un mismo escenario. Es el lector el que debe discernir en qué momento tiene lugar cada una de las viñetas y cuál es el orden cronológico de los hechos. Para ello resulta decisivo el uso del color, que adquiere tonalidades diferentes para adaptarse a la luz de cada momento (diurna, nocturna con iluminación artificial y nocturna con la luz de una linterna).

Páginas 12 y 13 de "Pax Americana". Al completo.

Selección de viñetas con la primera escena (cronológicamente) de las páginas 12 y 13 de "Pax Americana".

La segunda escena de la misma doble página...

...y finalmente la tercera.

A nivel narrativo, esta doble página resulta uno de los momentos más exigentes con el lector de "Pax Americana", haciendo gala de una sofisticación formal difícil de encontrar en un comic de super-héroes. De hecho, me recuerda más a páginas de títulos como "Gasoline Alley" o "Jimmy Corrigan: el chico más listo del mundo" que a cualquier tebeo mainstream que haya leído últimamente.

Página de "Gasoline Alley" de Frank King.

Página de "Jimmy Corrigan: el chico mas listo del mundo" de Chris Ware.

La página 36, la última en que se altera la plantilla de 4x4 viñetas, contiene un momento especialmente significativo del tebeo: en ella se agita la cuadrícula para demostrar cómo uno de los protagonistas percibe el funcionamiento de las cosas. El personaje se hace de pronto consciente del llamado Algoritmo 8, la estructura que delimita su realidad: percibe la cuadrícula y comprende cuál es su función dentro del relato. Es el mismo personaje que años después (pero páginas antes) enunciará una frase crucial para entender tanto este tebeo como la obra global de Morrison: "in comic books we trust" ("confiamos en los comics"), una reinvención metaficcional del lema impreso en los billetes de dólar norteamericanos, "In God we trust" ("confiamos en Dios").

La cuadricula se agita.

Viñeta de "Pax Americana".

Detalle del billete estadounidense de 1 dólar.

Tal y como sucedía en "Watchmen", la última viñeta de "Pax Americana" señala directamente a la primera. En la obra de Moore y Gibbons este recurso venía asociado a su estructura cíclica, simbolizada en numerosas imágenes de naturaleza circular (el smiley, la esfera del reloj, el símbolo del átomo de hidrógeno, etc.). En "Pax Americana" la estructura, sin embargo, es la de un 8 (o un símbolo de infinito). Es la cinta de Möbius que Captain Atom, el sosias del Dr. Manhattan, identifica en las páginas 12 y 13 del comic-book maldito que recorre todos los títulos de "The Multiversity". Casualmente esas mismas páginas, pero en "Pax Americana", conforman las tres escenas plasmadas en 32 viñetas que comentaba unos párrafos más arriba.

Morrison nos explica "Pax Americana" a través de un personaje omnisciente.

"Si hay un patrón...": el líquido y la S en el título de la revista forman un 8. ¿Lo ves?

El 8 es el símbolo que más se repite en "Pax Americana", pero no es el único. La paloma, tradicionalmente asociada con la paz, se muestra en varias ocasiones relacionada con la sangre y la muerte, dentro de una evidente contradicción.

Viñetas extraídas de diferentes páginas de "Pax Americana" en las que aparece la paloma como un motivo visual asociado a la muerte. La viñeta de en medio en la tira inferior contiene además un 8 claramente dibujado con sangre.

Lo fascinante, llegados a este punto, no es tanto que el tebeo comience y finalice con la misma imagen, sino el hecho de que sus escenas puedan (y deban) recorrerse en ambas direcciones para un mejor entendimiento de los acontecimientos. El primer indicio ya lo encontramos en las tres primeras páginas del comic, narradas como un rebobinado cinematográfico que inevitablemente me lleva a pensar en la película "Memento" de Christopher Nolan.

Magnicidio rebobinado en las páginas 1, 2 y 3 de "Pax Americana".

En la página siguiente el orden de lectura se vuelve convencional al tiempo que los personajes que interrogan a Peacemaker le ofrecen al lector la segunda clave: "Hemos visto las grabaciones. Hacia atrás. Hacia adelante. Nada tiene sentido". Al igual que en el film protagonizado por Guy Pearce, en "Pax Americana" existe una escena que se lee hacia adelante (el interrogatorio a Peacemaker) mientras el resto se nos presentan hacia atrás.

3 viñetas de la página 4 de "Pax Americana".

La presencia de un busto de Jano, deidad romana con dos caras (cada una mirando a un lado opuesto de su perfil), dios de las puertas, de los comienzos y los finales, subraya esta necesidad de leer el comic en ambos sentidos.

El busto de Jano, otra de las imágenes recurrentes de "Pax Americana".

La constatación definitiva de que la comprensión de "Pax Americana" reside en el orden de lectura llega con el monólogo que Captain Atom enuncia en la página 14. Una traducción propia y posiblemente imprecisa de sus palabras sería: "Estoy pensando en cómo se ve nuestro universo desde una perspectiva dimensional más elevada. Plano (...) Completo y sin embargo siempre comenzando y terminando. Siempre diferente. La historia es lineal, pero puedo saltar por las páginas en cualquier orden, en cualquier dirección. Hacia adelante a tiempo para la conclusión. Hacia atrás hasta la escena inicial. Los personajes permanecen inconscientes de mi escrutinio, pero sus pensamientos son transparentes, sin peso en pequeñas nubes. Éste es el aspecto que tiene un continuo bidimensional para vosotros. Imaginad el aspecto que vuestro mundo tridimensional tiene para mí."

Captain Atom explica su visión de un mundo tridimensional mientras lee "Ultra Comics", el tebeo maldito que recorre "The Multiversity".

Ésta no es la primera vez que Morrison escribe al Captain Atom (o Captain Adam) de Tierra-4. La misma encarnación del personaje aparecía en varias páginas de "Superman Beyond", el complejo tie-in (metaficcional a tope) de la "Crisis Final" escrita hace años por el escocés. Es muy habitual que Morrison emplee personajes vistos en algunas de sus obras en el transcurso de otras, conformando una suerte de Morrison-verso dentro del propio multiverso de DC: el Superman dorado de "JLA Un Millón" era el mismo que entregaba la rosa de Nuevo Kripton a Kal-El en el número 5 de "All-Star Superman"; los Sheeda, villanos de "Los Siete Soldados de la Victoria", hacían una breve aparición en "JLA: Clasificado"; Damian Wayne, el hijo de Bruce y Thalia al Ghul que Morrison presentó en su larga andadura en "Batman", es uno de los protagonistas de "The Multiversity: The Just"... Si uno rastrea las conexiones y los cameos de personajes entre los títulos escritos por Morrison para DC Comics, es bastante sencillo identificar todos sus guiones desde "Doom Patrol" y "Animal Man" hasta "The Multiversity" dentro de una micro-continuidad propia con la que el escritor continúa jugando.

Superman y Captain Atom/Adam en una viñeta de "Superman Beyond" dibujada por Doug Mahnke.

No es el único guiño que podemos encontrar a trabajos previos de Morrison en "Pax Americana". La creación de la Liga de la Justicia de Tierra-4 está inspirada en los comics por los que el Presidente Harley siente devoción. En la primera reunión del super-grupo, el Sargento Lane sostiene en sus manos un ejemplar de "All-Star Superman" y otro de "JLA: Tierra-2". Casualmente, dos tebeos que tienen lugar en sendos universos paralelos de DC, lo cual confirma que las ficciones de un universo pueden ser la realidad de otros, a un nivel mayor que el ya manifestado en "The Multiversity: The Just" (donde Damian Wayne y Chris Kent encontraban un ejemplar de "The Multiversity: Society of Super-Heroes").

Viñeta de "Pax Americana" y detalle de la misma.

Portada de "JLA Tierra-2", por Frank Quitely.

Portada del número 10 de "All-Star Superman", por Frank Quitely.

Una de las referencias más crípticas del comic, que se me escapó en todas las lecturas y que sólo he podido identificar gracias a una posterior investigación en internet, es la mención que The Question hace a "the soldier and the hunchback" ("el soldado y el jorobado"). Se trata de una obra de Aleister Crowley, el mago al que tanto Morrison como Moore han estudiado y citado numerosas veces en el pasado. El libro de Crowley (que se puede leer en inglés AQUÍ) es, hasta donde he podido entender, un ensayo sobre las virtudes del escepticismo en el que el soldado está representado visualmente por el signo ! (exclamación) y el jorobado por el signo ? (interrogación = pregunta = question).

The Question cita a Aleister Crowley.

"Pax Americana" se publicó en EE.UU. el pasado 19 de noviembre. A estas alturas lo habré leído unas diez veces y con cada relectura sigo encontrando nuevos detalles y referencias que se me habían escapado en los acercamientos anteriores. Estoy convencido de que se me quedan un montón de cosas en el tintero y que si escribiese esta misma entrada dentro de un mes su extensión sería mucho mayor y la profusión de información sería todavía más abrumadora. No conviene olvidar que estamos ante un tebeo de 40 páginas. ¡SÓLO 40 PÁGINAS! Cuando se publicó "Watchmen" en 1986, Moore esperaba que tanto los lectores como los creadores de comics interiorizasen sus hallazgos formales para transportar al género super-heroico a un nuevo nivel de excelencia. La decepción del barbudo de Northampton debió ser monumental cuando se percató de que la siguiente generación de escritores y dibujantes se había quedado en la superficie de su propuesta (héroes tarados ultraviolentos) sin asimilar ninguna de sus sutilezas narrativas. Es bien sabido que a Moore le disgusta Morrison, posiblemente por ser el guionista de comics que más se ha esforzado a lo largo de los últimos 25 años por ocupar el trono que el inglés ostentó en la década de los 80 (para muchos sigue siendo el mejor guionista de comics de todos los tiempos), pero creo que si Moore dejase a un lado sus problemas de ego y leyese "Pax Americana" despojándose de sus prejuicios (hacia Morrison, hacia el género y hacia cualquier autor de tebeos que no sea él mismo), encontraría innumerables motivos para sentirse orgulloso, por fin, del legado de "Watchmen".

Esta página es flipante.

"Pax Americana" es mi tebeo favorito de cuantos he leído a lo largo de 2014, tanto en inglés como en castellano. Es muy posible que ECC lo publique en España a lo largo del próximo año, junto al resto de entregas de "The Multiversity". Por una vez, espero que se respete el formato de grapa y que la colección aparezca en nuestras librerías de forma serializada, con cada título publicado de manera individual (con cadencia mensual, a ser posible). Hasta entonces aún me quedan por delante infinitas relecturas en su versión original, hacia adelante y hacia atrás, para disfrutar del talento de Grant Morrison y Frank Quitely y para fascinarme y devanarme los sesos con el ¿irresoluble? misterio del Algoritmo 8.